Anolaima, el destino de Cundinamarca que no te puedes perder si eres amante de los planes ecológicos

Uno de sus mayores atractivos es el Camino Real que conecta Zipacón con Anolaima, un sendero ancestral de entre 7 y 9 kilómetros, rodeado de árboles nativos, muros de piedra, cultivos y fincas campesinas. Utilizado originalmente por comunidades indígenas y más tarde por arrieros en época colonial, hoy es una ruta ideal para caminatas tranquilas, fotografía de paisaje y contacto directo con la historia viva del territorio.

La travesía puede realizarse de forma libre o acompañada por guías locales. Quienes quieran coordinar un recorrido por esta joya escondida del senderismo, pueden contactar a la oficina de turismo del municipio o consultar portales como www.viajaporcundinamarca.com y www.cundinamarcaturistica.com.

La experiencia en Anolaima se puede complementar con visitas a fincas agroturísticas, donde los turistas pueden cosechar guayaba, níspero, mango o mandarina, conocer procesos artesanales de transformación y degustar productos frescos elaborados por manos campesinas. Todo esto en medio de un entorno amable, silencioso y perfecto para desconectarse del ruido citadino.