El Cerro Quininí, en Cundinamarca: la montaña sagrada de la luna

En medio del verde espeso del Sumapaz y bajo el abrigo de la neblina, se alza uno de los lugares más místicos y emblemáticos del territorio cundinamarqués: el Cerro Quininí, palabra que en lengua indígena significa “montaña sagrada de la Luna”. Este sitio de ancestral energía, ubicado en el municipio de Tibacuy, fue hogar ceremonial de las comunidades Panche y sigue siendo, hoy, un santuario natural y espiritual que cautiva a viajeros, caminantes y buscadores de paz.

El Cerro Quininí es, además, una Reserva Forestal Protectora que se extiende por aproximadamente 1.900 hectáreas. Su territorio combina áreas de conservación con fincas agropecuarias —especialmente cafeteras y plataneras— que conviven de manera respetuosa con el entorno. Los registros arqueológicos de la cultura Panche, así como sus paisajes boscosos, lo convierten en un lugar privilegiado para la observación de la naturaleza, la historia viva y las tradiciones culturales del centro del país. Sus senderos demarcados permiten al visitante sumergirse con respeto y asombro en un ecosistema único.

                   

Caminar por el Quininí es sumergirse en un territorio donde confluyen biodiversidad, leyenda y silencio sagrado. El ascenso, de 4.5 kilómetros por antiguos caminos reales, atraviesa bosques nativos de robles, bromelias, musgos y lianas que abrazan al visitante como si reconocieran su paso.