Protocolos, expuestos a “falsos negativos”

El retorno de los equipos alemanes, portugueses, españoles e italianos a entrenamientos, así sea de manera individualizada, ha despertado ilusión entre los dirigentes colombianos que aguardan respuesta del Gobierno tras presentarle, por intermedio de la Dimayor y la Federación, un protocolo con miras a que autorice la reanudación de las actividades.

Es claro que el resultado de estos “experimentos” –porque así se pueden llamar teniendo en cuenta el desconocimiento que existe del nuevo coronavirus en el mundo– será determinante en la decisión, a pesar de la diferencia de las condiciones y recursos en las que se desarrolla el fútbol en nuestro país. Con un ingrediente adicional, y es que aplicarlo acá no será fácil porque se contrató una guía de unos canadienses, que incluye aspectos difíciles de cumplir por nuestra estructura y condiciones, así el ente deportivo nacional asegure que todo se hará al pie de la letra. Esta es una preocupación que ya existe entre los médicos de los clubes, pero no se hace pública.

Además, como analiza el diario El País, de España (ver ayuda), existen puntos que ni el balompié ni ninguno de los deportes colectivos pueden resolver hasta tanto no haya una vacuna contra la covid-19.

El infectólogo Miguel Pinzón, de la Clínica Medellín, dice que el fútbol está catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre los de mayores riesgos de contagio y eso exige un chequeo médico diario no solo de los jugadores, sino de los acompañantes y personal que haya a su alrededor, incluyendo a sus familiares.

“Se supone que los futbolistas son jóvenes y saludables, pero dentro del staff médico y auxiliares puede haber personas de más edad y con mayores comorbilidades”, asegura el especialista, al hablar de los rigurosos cuidados, especialmente el distanciamiento que debe ser, mínimo, de un metro.

Un caso que hoy está en análisis y que ha generado polémica mundial es la aparición de tres positivos (dos futbolistas y un fisioterapeuta) por la covid-19 en el Colonia de Alemania.

Según Pinzón, es improbable que este año se autoricen eventos masivos en Colombia por todo lo que implica el manejo en los escenarios. “Aquí hay muchas limitaciones para, primero, brindar una adecuada educación y, segundo, que sea bien recibida por la población porque la gente siempre trata de burlar las normas, así sean para el bien de su salud”.

Aparte de las medidas de higiene personal y desinfección de los sitios que se utilicen para entrenar o competir, protocolos que el infectólogo Pinzón considera “complejos”, advierte del peligro de utilizar camerinos cerrados y de las celebraciones de los goles, que desde ahora deben cambiar.

Sobre la prueba PCR (sirve para detectar enfermedades infecciosas) que se está utilizando ahora, asegura que esta tiene una sensibilidad de un 30 a un 60%, inclusive en personas enfermas, y el porcentaje puede ser menor en una asintomática. “Aunque tratan de hacerlas de manera frecuente (cada tres días), puede escaparse un 40 o 50% de casos positivos”. El costo de cada una oscila entre 350 y $950 mil (cada equipo tiene una plantilla de 25 jugadores, más el resto del personal).

Pinzón añade que existe la incertidumbre si vamos a tener la ola de pacientes que hubo en otros países, y que el Instituto Nacional de Salud estima que entre julio a agosto sea la época en que mayor necesidad de ventiladores y camas de cuidados intensivos se vayan a requerir en el país. “En este momento, probar con un evento masivo es muy contraproducente”, concluye.

Visión desde lo médico

El deportólogo César Torres aborda el problema en dos líneas. La primera, le preocupa la gente que tiene como fuente de trabajo el fútbol (entrenadores, directivos, prensa, venteros, etc) y cuyo sustento depende de ese espectáculo. Y desde el punto de vista científico, comenta que es difícil reanudarlo de inmediato, pues la posibilidad de contagio salta, pese a los cuidados.

Y coincide con Pinzón en que las pruebas pueden arrojar falsos negativos: “Un futbolista puede adquirir el virus en el trayecto de su casa al sitio de entrenamiento, someterse al examen y este salir negativo”. Dice que el hacer diario estás pruebas es un riesgo costo-efectivo innecesario.

Para ser más gráfico, no se imagina un deporte de contacto en el que haya que estar a 1.5 y 2 metros del rival. “Aquí el distanciamiento corporal es imposible, solo se puede hacer en la preparación y entonces, ¿qué a va pasar cuando llegue la competencia?”.

Habla también de la estela (saliva o sudor) que deja una persona cuando camina, trota o corre, en la que también existe probabilidad de contagio. La única opción viable que ve para volver torneos es concentrar a todo el personal involucrado en un sitio, “y eso no va a ser fácil”.

Entiende que la economía se tiene que reactivar, pero muy a pesar de los protocolos que se están llevando de manera juiciosa, no ve que el fútbol “de una manera consecuente y sensata” se pueda hacer hasta agosto o septiembre y a puerta cerrada, y espectáculos masivos hasta el año entrante.

También prevé que vendrán meses complicados mientras no se pueda tener una vacuna. Y, finalmente, dice que no visualiza el fútbol con caretas, tapabocas y donde no se puedan hacer duelos porque, si sucede, alguno podría chocar con un infectado.

 

 

https://www.elcolombiano.com/deportes/futbol/protocolos-expuestos-a-falsos-negativos-IO12941911

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