Investigar a Guaidó por el apagón: ¿una excusa para meterlo preso?

La situación en Venezuela es la más crítica de las últimas décadas. De 23 estados 22 sufren cortes totales o parciales del fluido eléctrico desde el pasado jueves por daños aún sin revelar en la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, la más grande del país. Mientras Nicolás Maduro culpa a Estados Unidos y a la oposición de un ‘ataque electromágnetico’, del que dice mostrará pruebas que aún no hace públicas, el presidente interino, Juan Guaidó, acusa al régimen de ineptitud en el mantenimiento de la infraestructura y ha llamado a sus bases a tomarse las calles en un nuevo ciclo de protestas.

Los reportes son preocupantes. El apagón habría provocado muertes en varios  hospitales del país (las primeras cifras hablan de 17, según la oposición) incapaces de brindar atención a pacientes prioritarios, como aquellos que necesitan diálisis para sobrevivir. Además, los alimentos perecederos se pudren en las neveras inservibles y el acceso al agua es cada vez más difícil, pues sin electricidad es imposible bombearla.

En esas circunstancias, las primeras acciones desesperadas han comenzado a producirse. Ayer y hoy se han presentado saqueos aislados en tiendas y supermercados, según la prensa, y varias personas fueron vistas aprovisionándose de agua en el río Guaire, cuyo lecho contaminado es uno de los principales receptores de aguas negras de la capital.

El apagón llega en un momento crítico para ambos bandos en disputa,  pues al tiempo que el régimen le apuesta al enfriamiento de la ola opositora, Guaidó y sus seguidores buscan mantener su impulso. En ese sentido, el apagón  puede terminar siendo un acelerador de la situación, pues a medida que se degrade aún más podría esperarse que el descontento en las calles se transforme en más presión al régimen y a las fuerzas armadas que lo respaldan.

Las manifestaciones de este martes servirán, otra vez, de termómetro para ver siel ejército y la Guardia Nacional mantienen su cohesión ante posibles choques con los manifestantes. Ante esa perspectiva, el gobierno de Maduro tomó medidas llamando a actuar a los colectivos, los mismos grupos paramilitares que se encargaron de la represión en la frontera con Cúcuta el pasado 23 de febrero, durante la controvertida entrega de ayuda humanitaria desde Colombia que finalmente no tuvo éxito.

¿Detener a Guaidó?

Otra decisión que podría tomar en las últimas horas el gobierno de Maduro para buscar neutralizar a la oposición sería la de encarcelar a Guaidó. En ese sentido, el Fiscal general oficialista, Tarek Saab, anunció la apertura de una investigación en su contra por su “presunta responsabilidad” en el apagón.

Hace un par de semanas, con el regreso del presidente de la Asamblea a Venezuela después de su gira por Suramérica, la gran pregunta era si el régimen se atrevería a detenerlo. Pero Guaidó no solo entró, sino que se dio el lujo de hacerlo en un avión comercial y en el aeropuerto internacional de Maiquetía, como lo había prometido. El episodio fue visto como un gol de Guaidó y una muestra de debilidad por parte del régimen, que en casos como el de Leopoldo López no dudó en ordenar arrestos, incluso por mucho menos.

Según le dijo a SEMANA Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center, “por ahora la seguridad física de Juan Guaidó tiene  que ver con el miedo que tiene Maduro de provocar una fractura dentro de las Fuerzas Armadas.  Es notable que durante las últimas manifestaciones el régimen no mandó a las tropas a reprimir.  La violencia, incluso en la frontera con Colombia y Brasil el pasado 22 y 23 de febrero fue impulsada por los colectivos, y en menor grado, por la Guardia Nacional.  Esto significa que Maduro y los líderes militares no quieren arriesgar que ocurran actos de insubordinación frente a un orden de reprimir.  Juan Guaidó goza un nivel de popularidad interna increíble; según Datanálisis el pasado mes de febrero, mayor de 60 por ciento frente a un nivel histórico de impopularidad de Maduro,  con un 14 por ciento. Cualquier represalia contra Guidó podría provocar una reacción incontrolable—tanto al nivel de la población venezolana como dentro de las fuerzas armadas”.

Juan Carlos Hidalgo, Analista sobre América Latina del Cato Institute, asegura que “una vez que Guaidó se juramenta como presidente interino y recibe el reconocimiento inmediato de la mayoría de países del continente –especialmente EEUU– se le hace muy difícil para Maduro arrestarlo sin arriesgar muy serias consecuencias, incluso una posible intervención militar”.

Pero responsabilizar a Guaidó del apagón podría parecerle a Maduro la excusa perfecta para poner tras las rejas por fin a quien en este momento personifica su mayor dolor de cabeza. Sin embargo, las condiciones siguen siendo las mismas y en lugar de detener a la oposición, podría darle aún más fuerza al movimiento que busca la transición en el país. Por lo que es muy probable que el ‘madurismo’ solo haya buscado un titular para  lavarse las manos y ensuciar el debate y la figura del principal líder opositor, pero sin estar pensando realmente en detenerlo.

 

 

 

 

 

https://www.semana.com/mundo/articulo/el-apagon-en-venezuela-y-sus-consecuencias-politicas/605168

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