Bolsonaro ratifica promesas de campaña antes de asumir la presidencia de Brasil

Un Jair Bolsonaro decidido a satisfacer a su electorado más conservador se apresta a asumir el martes la presidencia de Brasil, en medio de medidas de seguridad extremas.

Después de prometer el sábado liberalizar por decreto la posesión de armas, el exmilitar, de 63 años, declaró este lunes en otro tuit la guerra a la “basura marxista” que, según dijo, explica la baja calidad de la enseñanza en Brasil.

“Una de las metas para sacar a Brasil de las peores posiciones en los ránkings de educación del mundo es combatir la basura marxista que se instaló en nuestras instituciones de enseñanza”, escribió.

Bolsonaro, que sobrevivió en septiembre a una puñalada en el abdomen asestada por un exmilitante de izquierda, expresó sin embargo el 10 de diciembre ante la corte suprema su voluntad de superar la polarizada campaña para convertirse en “el presidente de los 210 millones de brasileños (…) sin distinción de origen, raza, sexo, color o religión”.

Bolsonaro, quien realizó su campaña casi enteramente por redes sociales, fue elegido en el segundo turno, el 28 de octubre, con el 55% de los votos frente al candidato de izquierda del Partido de los Trabajadores (PT) Fernando Haddad.

En materia económica, su prioridad número uno es tramitar en el Congreso una reforma del sistema de jubilaciones para reducir su impacto en las cuentas públicas. Pero la medida, altamente impopular, no será fácil de aprobar y requerirá arduas negociaciones con los legisladores.

Otra de sus banderas de campaña ha sido la flexibilización de la posesión de armas, bajo el argumento de que las “personas de bien” deberían poder defenderse de los delincuentes.

La posesión

La ceremonia, para la que se esperan de 250.000 a 500.000 personas, estará vigilada por un sistema antimisiles, aviones de combate y un riguroso control en suelo.

El operativo velará también por los mandatarios y autoridades extranjeras presentes, como el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo.

El público tendrá que atravesar por lo menos cuatro puntos de control y detectores de metales instalados en lugares aleatorios.

También fueron impuestas restricciones de circulación a los reporteros que cubrirán el evento.

Aunque hay previsiones de lluvias, no se podrá llevar paraguas: tampoco coches para bebés, mochilas, bolsos o máscaras. Las botellas de agua, animales, objetos cortantes, productos inflamables, fuegos artificiales y láser también están prohibidos.

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