Controlar la hipertensión con ayuda del ejercicio

Datos de casi 400 ensayos analizados por investigadores sugieren que para las personas con presión arterial alta, actividades como caminar, nadar y el entrenar con pesas, parecen tan buenas como la mayoría de los medicamentos utilizados para tratarla. Sin embargo, el equipo advierte que las personas no deben dejar de tomar sus medicamentos hasta que se realicen más estudios.

“No creemos, sobre la base de nuestro estudio, que los pacientes deben dejar de tomar sus medicamentos antihipertensivos”, dijo Naci a la revista británica New Scientist. Una cosa es recomendar que los médicos comiencen a prescribir ejercicios a sus pacientes, pero también debemos asegurarnos de que los pacientes que han sido referidos a intervenciones de ejercicios puedan adherirse a ellos y, por lo tanto, realmente obtengan beneficios, dice.

Huseyin Naci en la London School of Economics y sus colegas analizaron datos de 194 ensayos que revisan el impacto de los fármacos en la reducción de la presión arterial alta y 197 ensayos que evalúan el impacto del ejercicio estructurado. Las pruebas involucraron a un total de casi 40.000 personas, pero ninguna de ellas comparó directamente el ejercicio con la medicación.

El equipo encontró que la presión arterial era más baja en las personas tratadas con medicamentos que en las que seguían los programas de ejercicios estructurados. Pero cuando el análisis se limitaba a solo aquellos con presión arterial alta, el ejercicio parecía ser tan efectivo como los medicamentos.

Una combinación de ejercicio de resistencia, como ciclismo y caminata, y entrenamiento dinámico de resistencia, como el entrenamiento con pesas, resultó ser particularmente efectiva para reducir la presión arterial.

La presión arterial alta, también conocida como hipertensión, afecta a cuatro de cada 10 adultos, aunque muchas personas no se dan cuenta de que la tienen. Si no se trata, puede aumentar el riesgo de problemas como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

En el grupo de las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo de muerte y enfermedad en todo el mundo, en particular, es causa de infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal, ceguera, vasculopatía periférica e insuficiencia cardiaca. Este riesgo se ve incrementado si la enfermedad coexiste con otras, en especial con la diabetes.

De acuerdo con el más reciente estudio de carga global de enfermedad cada año ocurren 1.6 millones de muertes por enfermedades cardiovasculares en la región de las Américas, de las cuales alrededor de medio millón son personas menores de 70 años, lo cual se considera una muerte prematura y evitable. La hipertensión afecta entre el 20-40 % de la población adulta de la región y significa que en las Américas alrededor de 250 millones de personas padecen de presión alta.

Esta es la primera causa de enfermedad en los países desarrollados; la segunda causa de enfermedad, después del tabaquismo, en los países en desarrollo; la primera causa de ataque cerebrovascular e insuficiencia cardiaca y la segunda causa de síndrome coronario agudo.

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