El CTI y la DEA, claves en la cacería de alias Guacho

Después de que el CTI enterró a tres de sus miembros, a mediados de julio, masacrados por hombres de Wálter Arizala, alias Guacho, la captura del exmiembro de la guerrilla de las Farc se convirtió en una de las prioridades, e incluso obsesión, de la Fiscalía.

Para atrapar al hombre que movía la mayor parte del narcotráfico por el sur del país, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General selló una alianza con la Brigada de Inteligencia Militar n.° 1, la Policía y el Grupo 1 de la DEA.

“Tras asesinar a nuestros compañeros, y gracias al apoyo de la Fuerza de Tarea Hércules del Ejército, ‘Guacho’ se movió hacia el norte de Nariño, por el río Patía, y allá lo localizamos”, le dijo a EL TIEMPO 
uno de los agentes del CTI que participó en el operativo Perla 9, que este viernes, hacia las 3 de la tarde, ubicó y eliminó al más poderoso disidente de las Farc dedicado al narcotráfico.

Arrinconado por la presión de la Fuerza Pública, ‘Guacho’ (nacido en Ecuador) tuvo un debilitamiento de sus finanzas. Y a esto se sumó un enfrentamiento con el Eln y el frente 29, que se negaron a compartir el suministro de pasta de coca en ese sector de Nariño.

“Aunque ‘Guacho’ se alió con alias Matamba para apropiarse de este territorio y seguir suministrándoles coca a los carteles de Sinaloa y de los Zetas, al final tuvo que regresar al sur, muy cerca de la frontera con Ecuador”, dijo una fuente de la Fiscalía.
En efecto, hace unas semanas, los hombres que le seguían la pista lo ubicaron en el kilómetro 85 de la vía hacia Guatal, en zona rural de Tumaco, en donde permaneció tres días.

De allí salió en carro, vestido de mujer, rumbo a Tumaco. En las requisas hechas en los lugares que frecuentaba, encontramos elementos esotéricos, riegos de santería y prendas de vestir marca Tommy, Polo y Aeropostal, que solía utilizar. Además, se encontró una cédula colombiana con la foto de él, pero a nombre de José Luis Pai Jiménez”, dijo otro de los investigadores.

Y agregó que los apoyos tecnológicos de plataforma que prestó la DEA para la vigilancia y seguimiento del exguerrillero fueron claves para neutralizarlo.
EL TIEMPO estableció que tres agentes del Grupo 1 de la DEA acompañaron el operativo y que gracias a ese apoyo se alcanzaron a introducir chips de ubicación en las remesas que recibía el exguerrillero, donde se incluían computadores Apple.

Pero para localizarlo también fueron claves varias fuentes humanas, incluido proveedores de coca. Además, la interceptación de al menos 120 teléfonos que utilizaban el capo y miembros de su anillo de seguridad.

“‘Guacho’ cambiaba de celular cada dos días. No permanecía en un mismo lugar más de 12 horas y se movía máximo con ocho hombres”, dijo uno de los oficiales que participó en el operativo.

El operativo contó con el apoyo de un fiscal delegado ante el Tribunal Superior de Bogotá. Además, la información se le entregaba en tiempo real al fiscal general, Néstor Humberto Martínez.

En efecto, el viernes, hacia las 2:30 de la tarde, Martínez fue informado de que ‘Guacho’ estaba plenamente ubicado y de que era el momento para dar el golpe. El disidente de las Farc se encontraba ubicado 
en un cristalizadero en la vereda Peña Caraño, de Llorente, a dos kilómetros de la frontera con Ecuador. Para capturarlo, se envió a parte del Comando Conjunto de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares, que tuvo que caminar 10 días hasta la zona.

Martínez viajó de urgencia a Medellín a informarle al presidente Iván Duque (que estaba en la cumbre de Asocapital) que ya todo estaba listo para el gran golpe y quince minutos después, el general (r) Luis Alberto Pérez, director del CTI, y otro de los grandes cerebros detrás del operativo, le dio la buena nueva de que ‘Guacho’, considerado enemigo número uno de Colombia, había sido neutralizado.

Junto a alias Guacho, también fue abatido ‘Pitufín’, quien era el segundo al mando dentro de esta organización delincuencial.

El sábado, hacia las tres de la tarde, los mismos hombres que participaron en su ubicación y aniquilamiento disponían de otro operativo para trasladar su cuerpo a Bogotá.

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