Cómo usar un vibrador arruinó mi vida sexual

Cómo usar un vibrador arruinó mi vida sexual

2018-10-31 0 Por admin

Leanne* tenía 21 años cuando compró su primer vibrador. Un aparato liso y está hecho de silicona que se siente suave al tacto.

“Es de color piedra, con un botón dorado”, dice. “No se parece a un pene, es muy elegante”.

Leanne creció en un pueblo en las afueras de Birmingham, en el norte de Inglaterra, y estaba sola desde hacía dos años cuando tomó el tren rumbo al centro de la ciudad un sábado por la tarde.

“Recuerdo que me sentía como si estuviese yendo a hacer un trámite, como por ejemplo llevar mi carro al taller”, recuerda entre risas.

A sus 21 años, nunca había tenido un orgasmo.

“Estaba decidida. Me iba a comprar el vibrador de mis sueños y resolver el asunto”.

Desilusión

Leanne perdió la virginidad a los 17 años y, para sus 21, ya se había acostado con un puñado de hombres. Con todos ellos había mantenido relaciones poco duraderas.

Disfrutaba del sexo, “pero era un tipo de placer diferente“, explica.

Disfrutaba la emoción de conocer a alguien, de seducirlo o dejarme seducir. Eso me excitaba, pero nunca tuve un orgasmo”, cuenta Leanne.

“Eso hacía que el juego preliminar me resultara incómodo e inútil”, reflexiona.

“Sentía mucha presión de tener que sentir algo que no sentía“, confiesa.

Y con el paso de los años, Leanne empezó a preocuparse por su falta de orgasmos.

“Me desilusionaba cada vez que tenía relaciones sexuales, pero desilusionada conmigo más que con la otra persona”, recuerda Leanne.

“Pensaba que el hecho de no acabar era vergonzoso y no quería contárselo a nadie, porque mis amigas hablaban del orgasmo como algo que les ocurría cada vez”.

Hasta que finalmente se lo contó a su mejor amiga.

“Resulta que hasta ese momento nunca me había masturbado. Y mi amiga fue genial. Me dijo: ‘Claro que nunca tuviste un orgasmo porque nunca te masturbaste. Tienes que enseñarte a ti misma qué cosas te dan placer. Se trata de reconocer esa sensación y aferrarte a ella'”, explica.

“Si no sabes cuál es esa sensación”, continuó su amiga, “eso va a ser un problema”.

Finalmente, un orgasmo

Ese sábado en la casa, Leanne sacó de la caja su nuevo vibrador y comenzó a explorar.

“Me tomó cerca de una hora hasta que finalmente sentí esa cosa arrolladora … Era algo que mi cuerpo hacía por sí solo, sin que yo pensase en ello o pudiera controlarlo”.

“Las intensas contracciones fueron seguidas por una ola de placer, luego una sensación de profunda calma”, decribe.

“Yo estaba: ‘¡Oh! ¡He tenido un orgasmo!’ Fue una experiencia maravillosa“, asegura.

Cura para la ansiedad

Los vibradores están en boga desde la era victoriana, cuando se inventaron para tratar la histeria femenina.

En ese momento, se pensaba que la histeria (esencialmente, ansiedad combinada con una serie de otros síntomas incongruentes) se podía curar con orgasmos.

Ésta es una teoría con la que Leanne puede identificarse.

“Definitivamente, me siento menos ansiosa desde que tengo orgasmos regulares“, dice.

Con su estimulador de clítoris en forma de animal, Rabbit (conejo, en inglés) parecía ser un juguete un poco más amigable que los anteriores.

Y a medida que los juguetes sexuales se tornaron más populares, las cosas empezaron a cambiar.

Leanne cuenta que guardaba su vibrador al lado de su cama y lo usaba “todos los días”.

“Sentí que era un paso muy positivo en cuanto a mi sexualidad”, dice.

Y siete años más tarde, Leanne continúa usando el mismo vibrador, un par de veces por semana.

Pero ahora se está empezando a preguntar si su relación con este objeto está interfiriendo con su capacidad de experimentar orgasmo

s por otros medios.

“Con los años me di cuenta de que no puedo tener un orgasmo a menos que use exactamente ese vibrador, recostada en la misma posición que la primera vez. Es como si nunca le hubiese sido infiel a mi vibrador”, dice.

Ahora, a sus 28 años, Leanne vive con su pareja desde hace 5 años. Son felices y tienen una vida sexual plena.

“Él no tienen ningún problema con el vibrador, lo incluimos como parte de losjuegos preliminares“, dice de su compañero.

“Al principio pensé que se podía sentir humillado, pero todo está bien, aparte del hecho de que me gustaría tener un orgasmo de otra manera”, agrega.

A pesar de haber experimentado mucho, “siempre tengo que regresar a lo mismo si quiero acabar”, explica Leanne.

“Es como si hubiese alcanzado este hito pero no pudiera seguir avanzando. Me preocupa pensar que estoy ‘enganchada” a ese vibrador”, dice.

 

https://www.bbc.com/mundo/noticias-46045254